La imagen de Pazo Baión, una metamorfosis con memoria

La imagen de Pazo Baión representa una conexión entre la historia y el futuro

Más de una década después de que se pusiera en marcha la imagen de Pazo Baión, hacemos un repaso a la historia y el significado de un diseño icónico: Metamorfosis

El gran artista y pensador gallego Isaac Díaz Pardo dijo, a modo de legado, que «tenemos la necesidad y la obligación de no perder nunca la memoria». Aquel hombre enjuto, que parecía salido del Renacimiento, símbolo de lo mejor del siglo XX en Galicia, formó parte, en el año 2009, del jurado que seleccionó la imagen de Pazo Baión. Una iconografía que, como los buenos vinos, ha madurado con el tiempo. Y lo ha hecho para bien.

Más de una década después, la marca Pazo Baión se ha consolidado como una de las más prestigiosas del panorama vitivinícola español. Así lo acaba de reconocer la prestigiosa Guía de Vinos Gourmet, que viene de elegirlo como el Mejor Vino Blanco Joven de España.

Aprovechando este nuevo hito en la historia de Pazo Baión, os proponemos un pequeño viaje en el tiempo. Un paseo para descubrir cómo se gestó el nacimiento de un icono.

Transformación, mutación, transición, cambio

El proyecto ganador del concurso de diseño de la imagen corporativa de Pazo Baión fue Metamorfosis, de Lucas Gil-Turner. Y aún hoy en día es la icónica imagen del albariño Pazo Baión y de sus hermanos, Gran a Gran y Vides de Fontán. El diseño se rige por cuatro principios fundamentales: la transformación, la mutación, la transición y el cambio.

Los cinco elementos de la etiqueta de Pazo Baión presentes en la botella simbolizan estos cuatro principios. A través de ellos, observamos la evolución que va experimentando el cuadrado gris hasta llegar al círculo verde. Pasamos, así, de la piedra del Pazo y la tierra del viñedo al verde de las uvas. De las formas geométricas cuadradas a las circulares.

Todo el proceso de realización del vino se muestra ante nuestros ojos, a través de una iconografía sencilla pero llena de significado.

El primero de los principios de la imagen de Pazo Baión, la transformación, marca el inicio de una nueva etapa en una propiedad con cinco siglos de historia. La original Casa Fontán se ha transformado en Pazo Baión. Del siglo XVI, hemos saltado al siglo XXI. De las raíces hidalgas de los Sarmiento, hasta el desembarco de Condes de Albarei, que en el año 2008 se hizo con las riendas de la bodega.

Por su parte, la mutación nos remite, irremediablemente, al paso de la tierra en la que crecen las vides, a las uvas que nacen de ellas. Un proceso natural mimado por el equipo de Pazo Baión, el responsable de un trabajo de orfebrería para que las uvas estén siempre en una condición excelente cuando llega la vendimia.

Precisamente, es esta la etapa más simbólica en el proceso de elaboración del vino. Al vendimiar, se produce la transición definitiva entre el origen y el destino. Entre el viñedo y una bodega en la que se puede comprar el mejor vino albariño. ¿Quién lleva a cabo esa transición? Las personas que recogen las uvas con sumo cuidado.

El vino está hecho de uvas, pero es elaborado por personas. Los equipos de viticultura y enología de Pazo Baión son los responsables de convertir la uva en vino. Este cambio orgánico es la etapa final de un proceso que empieza al plantar las vides en la tierra adecuada. En nuestro caso, una finca de 30 hectáreas en Vilanova de Arousa, en plena Denominación de Origen Rías Baixas.

Todas estas ideas están cimentadas en la imagen de Pazo Baión. Un diseño icónico que mira al origen para proyectarse hacia el futuro.

Los viñedos están representados en la imagen de Pazo Baión

Enoturismo y vinos de pago, los dos pilares de Pazo Baión

La imagen de Pazo Baión se caracteriza, también, por establecer un juego visual entre los dos grandes pilares del proyecto: el pazo y el vino, la finca y la uva.

El pazo es el elemento primigenio en el diseño de Metamorfosis. Está representado por el cuadrado gris que paulatinamente se convierte en uva. Las piedras del pazo son la base de la iconografía de Pazo Baión y de su proyecto. Las icónicas almenas de la antigua Casa de Fontán son el elemento que aparece inalterado en la secuencia gráfica de la imagen corporativa.

El diseño incide en una idea capital. Condes de Albarei impulsó una metamorfosis del pazo cuando lo compró en el año 2008. Esta fecha marca un punto de inflexión en una historia que no deja de crecer, enriquecida por hitos como la inclusión de Pazo Baión en la Guía Gourmet de Vinos de España.

Esa metamorfosis fue física y espiritual. El prestigioso arquitecto César Portela diseñó un proyecto de transformación integral del pazo y la finca. La remodelación conjugó el respeto al patrimonio histórico con planteamientos de vanguardia, recuperando espacio para la tierra frente al cemento.

El resultado ha sido la transformación de Pazo Baión en un lugar de referencia para hacer enoturismo en las Rías Baixas. Un espacio que reivindica su memoria en cada piedra y en cada vid y que aboga por un turismo sostenible y de calidad. Por todo ello, en el año 2016 Pazo Baión fue reconocido como Mejor Rincón Enoturístico de España.

El otro elemento central de la imagen de Pazo Baión es, como no podía ser de otra forma, la uva. El círculo verde que cierra la secuencia gráfica. La protagonista de una historia apasionante a través de los siglos.

La magia de los albariños de pago

La bodega ha aunado el compromiso de más de 400 familias por un proyecto único. Y, a su vez, ha apostado por la producción de albariños de pago, es decir, elaborados única y exclusivamente con las uvas recogidas en los viñedos del pazo. El éxito ha sido rotundo.

Por ello, la imagen de Pazo Baión, la icónica etiqueta que se puede apreciar en todas las botellas, no habla solo del pazo y de la uva. También lo hace en sus tramos intermedios de los viñedos que dan sentido a esta aventura.

Pazo Baión reivindica la importancia de lo local y de la memoria. Los kilos de uva no importan porque, en realidad, cada grano cuenta.

Todo, absolutamente todo, en la imagen de Pazo Baión responde a un propósito. A un mensaje que conecta con el pasado y el futuro.

Hasta el momento, por cierto, no habíamos señalado una obviedad. El círculo que cierra la imagen de Pazo Baión simboliza, desde bien antiguo, la conexión entre presente y pasado. El fluir de la historia se asemeja al fluir del vino.

Ambos están cargados de aquello que Isaac Díaz Pardo nos pidió que nunca perdiéramos: nuestra memoria colectiva.

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