La historia de Pazo Baión en 4 fechas indispensables

La historia de Pazo Baión se remonta cinco siglos atrás

Cinco siglos de vida dan para mucho. La historia de Pazo Baión es, de alguna forma, también la de Galicia. Un viaje fascinante con hitos que definen la dimensión del proyecto

Hay historias que merecen ser contadas. Por lo que cuentan sobre nosotros. Por lo bien que explican cómo hemos llegado hasta aquí. La historia de Pazo Baión es, de alguna forma, también la de Galicia. Un relato que habla de privilegios y nobles, también de esfuerzos colectivos y de legados imperecederos.

En nuestro caso, uno muy valioso, que ha llegado hasta nuestros días convertido en una forma de entender la viticultura que trasciende las fronteras.

Pero en toda buena historia hay hitos. Momentos que marcan un punto de inflexión y que merecen una pausa porque, a su manera, ayudan a comprender el presente. Quién sabe también si el futuro.

En la historia de Pazo Baión, tan dilatada, tan intensa, hay multitud de fechas en las que valdría la pena detenerse. Pero nos hemos quedado con cuatro de ellas. Por su impronta para trazar el pasado, por su importancia para explicar el presente.

El libro Pazo Baión, Mejor Rincón Enoturístico de España 2016, es una joya que nos ha servido como base para elaborar este artículo. Una maravilla documental en la que el trabajo del historiador Xosé Fortes ha permitido trazar un recorrido minucioso y detallado sobre el periplo de la propiedad.

Más de 30 hectáreas de superficie transformadas hoy en una de las grandes bodegas de Rías Baixas y en un templo del enoturismo en el Norte de España.

Vamos pues con esas cuatro fechas indispensables…

1580 – Las raíces hidalgas de Pazo Baión

El Pazo Baión que conocemos actualmente es la heredera de la Casa de Fontán, un poderoso mayorazgo que se acabó por constituir allá por el 1580. Entonces, bajo la titularidad de Don Alonso Sarmiento.

Fue esta familia noble la que edificó el pazo, «engalanado con requintados escudos heráldicos en los que campean cuarteles de los Sarmiento, los Figueroa, los Valladares, los Caamaño y otros linajes», destaca Fortes.

Fueron ellos también quienes plantaron viñedos de uva blanca, una singularidad en la época por cuanto en los siglos XV y XVI era más frecuentes en O Salnés las plantaciones de uva tinta.

Hay no obstante rastros documentales que acreditan una tradición vitivinícola en la Casa de Fontán que es anterior a su carta de hidalguía. Una devoción por el mundo de los vinos que ha llegado hasta nuestros días transformada en la gran seña de identidad de Pazo Baión.

Sea como fuere, de la importancia de este linaje en la historia de Pazo Baión habla también el tiempo. Y es así porque durante más de 3 siglos hubo algún miembro de la familia Sarmiento vinculada a la propiedad del mayorazgo.

Algún noble de los Sarmiento pilotando los destinos de un pazo que, con el paso de los siglos, se convertiría en una suerte de meca para hacer enoturismo en las Rías Baixas.

El libro Mejor Rincón Enoturístico recoge la historia de la propiedad

1800 – Los últimos nobles de la Casa de Fontán

La exhaustiva investigación de Xosé Fortes data a partir del 1800 una etapa que marcaría un cambio de rumbo. Fue con el matrimonio que forjaron Pastora Varela Sarmiento Santiso y Juan Nepomuceno Ozores Silva Sequeiros: los condes de Priegue.

Nepomuceno, un militar de carrera que llegaría a convertirse en general en la Guerra de la Independencia, y sus descendientes tomaron el control de la Casa de Fontán durante el siglo XIX y hasta las dos primeras décadas del siglo XX.

Fue, de algún modo, el ocaso de una era. Siglos de historia en los que lo que hoy conocemos como Pazo Baión estuvo bajo la titularidad de las familias nobles gallegas.

Los condes de Priegue mantuvieron hasta la génesis del siglo pasado la granja que durante centurias había sido uno de los motores de la economía de la parroquia.

Y que en un documento rescatado por Fortes se describe así: «Le es anexa a dicha casa [el pazo] la granja nombrada de Fontán. Destinada a labradío, viñedos en parra, hierva (sí, con uve), tojar, trepiza de roble y castaño. Mide en extensión 344 ferrados, equivalentes a 21 hectáreas […]».

1915 – El resurgir bajo el mando de Adolfo Fojo Silva

122.000 pesetas. Ese es el precio que Adolfo Fojo Silva pagó en 1915 por la Casa de Fontán y otras once fincas más. A saber, las más de 30 hectáreas de superficie que hoy conforman esa maravilla llamada Pazo Baión.

Fojo Silva fue un indiano nacido en Caldas de Reis en 1867 que hizo fortuna en la emigración. En su caso, en Argentina.

La suya es una figura singular. No solo por sus éxitos como empresario en la industria textil de la época al otro lado del Atlántico, sino sobre todo por su formación humanística.

De joven, había ingresado en el seminario, donde forjó una personalidad con inquietudes intelectuales que marcarían su destino. Renunció a los hábitos y emigró para hacer fortuna y regresar a su tierra con una buena cartera y muchas ideas.

En 1917 se instaló en la Casa de Fontán y puso en marcha sus planes. Uno de ellos, crear una gran ganadería láctea que daría un gran impulso a los programas de la Gota de Leche, iniciativas que aspiraban a introducir la leche en la pobre alimentación infantil de la época.

Bajo su gobierno, Pazo Baión vio nacer un enorme edificio (convertido hoy en la bodega) para almacenar el pienso y albergar el ganado estabulado. Tan grande era la granja que Adolfo Fojo puso en marcha, que Fortes calcula que podría haber alimentado a Vilagarcía o incluso Pontevedra.

Suya fue también la idea de plantar un palmeral centenario que hoy fascina a visitantes y a expertos botánicos de toda España.

Lo cierto es que, tras su fallecimiento en 1933, su viuda y sus descendientes perdieron el interés por una explotación que permanecería bajo su tutela varias décadas más.

Los sueños de Don Adolfo Fojo solo se habían materializado en una pequeña parte.

2008 – La era dorada de Pazo Baión

No todo son luces en los cinco siglos de historia de Pazo Baión. El tiempo siempre es caprichoso con algunas cosas, ¿verdad? Pero el año 2008 marca un punto de inflexión que abrió una etapa dorada para la propiedad. Un resurgir que es, en realidad, el relato de un florecimiento.

Ese año, Condes de Albarei se hace en una subasta con Pazo Baión derrocando a algunas de las mayores bodegas de España. La naturaleza de su proyecto resultaba evocadora.

Y guardaba un as en la manga. La puesta en marcha de un proyecto de rehabilitación del pazo que devolvería todo su esplendor a una finca que es historia viva de Galicia.

El trabajo de César Portela, la arquitectura de Pazo Baión, ha sido ampliamente reconocido desde entonces. El respeto por la tradición, la incorporación de elementos de vanguardia que conectan de una forma natural con la arquitectura clásica de los edificios, el cuidado de los exteriores…

Portela es uno de los nombres propios de esta etapa. Como también lo son los de las más de 300 familias que conforman Condes de Albarei que en su momento tomaron la decisión de embarcarse en un proyecto fascinante.

El tiempo les ha dado la razón.

Pazo Baión es un referente indispensable de la viticultura de calidad en la Denominación de Origen Rías Baixas. Sus tres elaboraciones (Pazo Baión, Vides de Fontán y Gran a Gran) reciben año tras año el calor de crítica y público.

Pero las bondades no terminan ahí. La apuesta por la arquitectura, la cultura o la naturaleza, sumada a la potencia del discurso vitivinícola, han convertido la propiedad en uno de los grandes centros de enoturismo en España.

Una visita más que recomendable para todo aquel que quiera descubrir un universo distinto. Tan seductor como peculiar.

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Si quieres hacer enoturismo en las Rías Baixas, visita nuestra propiedad.

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