Domingo Villar: «Mi padre nos convirtió a todos sus hijos a la religión del vino»

Las obras de Domingo Villar han sido traducidas a varios idiomas

Hijo de un bodeguero apasionado por el universo de la viticultura, el genial escritor es un profundo conocedor del mundo del vino. Domingo Villar se suma a Las Lecturas de Pazo Baión y nos regala tres deliciosas obras maridadas con nuestros albariños

Con Domingo Villar, el tiempo se vuelve líquido. Todo en él es narración. Cuando escribe, es obvio, pero también cuando conversa. Un placer genuino para el interlocutor. Por lo mucho que sabe y por lo bien que lo cuenta. Nada tan seductor como su cercanía.

Por todo ello lo hemos invitado a Las lecturas de Pazo Baión. Una serie que arrancó con nuestra adorada Arantza Portabales y que ahora suma al genial escritor gallego, quien nos hará tres propuestas maridadas con nuestros albariños.

Tres libros distintos. Tres joyas de distintos géneros singularmente oportunos para estos días. Para relajarse y disfrutar. Para gozar de ese íntimo placer que resulta de una buena lectura y una copa de cualquiera de los vinos de Pazo Baión.

La llegada de Domingo Villar a esta iniciativa que marida libros y vinos era, de alguna forma, una consecuencia lógica. Y es que el escritor es un apasionado del mundo de la viticultura desde que apenas levantaba dos palmos del suelo.

«Es una herencia –relata-. Mi padre y sus hermanos tenían una finca en la orilla del Miño en la que se hacía vino desde el siglo XVI aunque la mayoría de los terrenos estaban ocupados por frutales».

El caso es que, ya con cierta edad, al padre de Domingo Villar lo asaltó la fiebre del bodeguero. Y empezó a levantar frutales para plantar vides.

«Y sucedió una especie de milagro. En casa se dejó de hablar de estaciones, de otoño, de invierno o verano, para empezar a hablar de floración, purga, poda… La pasión por el mundo del vino se apoderó de mi padre desde que tenía 10 años y fue él quien nos convirtió a todos los hijos a la religión del vino», detalla.

Es el momento, así pues, de presentar la primera de sus sugerencias.

La primera recomendación de Domingo Villar es un libro de Fernando Aramburu

«Ávidas pretensiones» y una copa de Pazo Baión

La primera recomendación de Domingo Villar es un libro fresco, entretenido, trufado de ironía y fina inteligencia. Ávidas pretensiones, de Fernando Aramburu.

Dice nuestro invitado que Aramburu, al que el gran público identifica con la celebrada Patria, «tiene un gran sentido del humor».

La sinopsis de esta obra ya nos da algunas pistas sobre la hilaridad de la propuesta. Una panda de poetas que se encierran en un monasterio en Cantabria para desvariar y entregarse a los placeres de la vida. «Me divertí mucho con este libro, la verdad».

Domingo dibuja en su mente la escena para lanzarse con el maridaje. «Es un libro ideal para disfrutarlo con una copa de Pazo Baión frente al mar porque tiene ese punto fresco, lúdico…»

Un gran plan para una tarde de verano, ¿no creen?

Domingo Villar marida El último barco con Gran a Gran

«El último barco» y Gran a Gran

Su segunda propuesta es un homenaje a una forma de hacer las cosas que conecta con el pasado. Quizás también con el futuro. Con la necesidad de detenerse en las cosas bien hechas. Esas que maduran despacio. Con sensibilidad.

El escritor gallego marida Pazo Baión Gran a Gran con una de sus obras más conocidas y aclamadas: El último barco.

«También fue un libro de maduración tardía. Me llevó 10 años escribirlo porque no me convencía demasiado lo primero que había hecho».

¿Y por qué con Gran a Gran? «Porque homenajea las cosas que se hacen despacio y con las manos. Por eso un vino que se elabora grano a grano, uva a uva, con paciencia y dejando que el vino se vaya elaborando poco a poco, conecta tan bien con este libro».

Un libro que es mucho más que una novela negra. «Muchos de mis mayores me hicieron ver que con la excusa de una investigación policial se podía hacer literatura de verdad. Se podía escribir novela negra sin tener que renunciar a escribir sobre la condición humana, sobre las emociones o los lugares», argumenta.

Una forma de entender su pasión que encontró un punto de inflexión cuando el autor gallego descubrió a Andrea Camilleri, uno de los referentes del género, tiempo atrás.

Hay de hecho en Leo Caldas, el protagonista de los libros de Domingo Villar, una sutil conexión con el comisario Montalbano, el popular personaje creado por el fallecido escritor italiano.

Como este, el inspector de policía creado por nuestro invitado se ha colado a lo largo de los últimos lustros en miles de casas del todo el mundo. Y se ha ganado el afecto del gran público.

Por su bonhomía (¿les resulta familiar?), su empatía y su decencia. También por la retranca que planea en todas las entregas de la saga. Ese peculiar sentido del humor que resulta tan exótico al este del telón de Grelos.

Domingo habla con una sensibilidad muy especial de su personaje. «Leo es un tipo tranquilo, con algunos demonios. No muchos. Los mata por cierto disfrutando de una copa de buen vino blanco», sonríe.

«A Caldas –continúa- lo fui conociendo poco a poco: cuáles eran sus aspiraciones, qué le daba miedo… Y así descubrí a un tipo piadoso, que afronta su oficio de forma humana, un oficio que consiste en aminorar el dolor de la gente que se cruza en su camino».

Ensayos de Montaigne es un libro muy actual

Los «Ensayos de Montaigne» y Vides de Fontán

La tercera y última sugerencia para esta segunda entrega de Las Lecturas de Pazo Baión es una obra quizás algo más densa, pero indispensable para los amantes de la literatura. Son los Ensayos de Montaigne.

A Domingo Villar se lo recomendó su buen amigo el periodista Pedro García Cuartango. «Llego a este libro de mayor porque un día, hablando de filosofía, me lo recomienda».

Y reconoce que lo dejó impresionado. «Son unos ensayos que resultan increíblemente modernos pese a haber sido escritos hace siglos. Contienen mucho sentido del humor y mueven a la reflexión. El libro se puede abrir casi por cualquier página. Está lleno de tesoros», evoca.

El escritor gallego marida esta obra con Pazo Baión Vides de Fontán, un albariño muy singular. Especial por sus 3 años de crianza. Por su poderosa personalidad, el mismo espíritu que guía la obra de Montaigne.

Un espíritu inquieto que, de alguna forma, también identifica a nuestro invitado. «Siempre fui un chaval fantasioso, lleno de vidas prestadas que bullían en mi interior. A ninguno de mis profesores de Bachillerato les sorprendió mi vocación. Siempre me dicen que mis exámenes no se parecían mucho al temario [risas], pero que disfrutaban corrigiéndolos», recuerda.

De esa vocación creativa hay pocas dudas. El mes que viene saldrá al mercado su nuevo libro: Algunos cuentos completos. Un título original que homenajea a su padre y que es una suerte de aventura literaria con diez cuentos ilustrados por el pintor Carlos Baonza.

Mucha suerte con el libro Domingo. Y gracias por visitar La Lecturas de Pazo Baión.

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