Terroir, microclima y sabiduría, así son los únicos albariños de pago

Los albariños de pago de Pazo Baión son el producto de una cuidada elaboración

Para descubrir la auténtica dimensión de los tres vinos de Pazo Baión hay que detenerse en cualidades que los hacen diferentes. Los únicos albariños de pago del mundo son el resultado de una propuesta tan delicada como genuina

«Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». La frase, atribuida insistentemente a Albert Einstein, ha acabado en manuales y escritos de múltiples disciplinas. Desde el coaching al arte. Desde el deporte a la ingeniería. Y bien podría valer también para el mundo del vino. En concreto, para la historia que hoy les vamos a contar sobre los únicos albariños de pago del mundo: los vinos de Pazo Baión.

Para descubrir la auténtica dimensión de las tres elaboraciones de la bodega hay que remontarse a la génesis de este proyecto. Al año 2008, cuando Condes de Albarei se hizo con esta propiedad para edificar una propuesta distinta. Auténtica.

Un proyecto que habría de significarse por ser una suerte de síntesis de varios mundos: cultura, arquitectura, historia, naturaleza… Y, por supuesto, vinos.

Pero no unos vinos cualquiera. No. Pazo Baión debía transitar por los caminos de la excelencia. Por ese territorio al que solo unos pocos pueden acceder.

Así nació una idea que, con el paso de los años, se ha hecho con la estima de crítica y público: los albariños de pago.

Una forma de entender el universo vitivinícola dentro de la Denominación de Origen Rías Baixas que es singular. Propia. Y que surge de la naturaleza de la propiedad. De esas 22 hectáreas de viñedos que ofrecen un marco incomparable para materializar esta idea.

Porque para comprender el origen de los albariños de pago hay que detenerse primero en la esencia de los vinos de pago. En una forma de producir que es inflexible con el origen de la uva, las cualidades del suelo y los procesos de elaboración.

En Pazo Baión se cumplen todos y cada uno de estos requisitos. Cada uno de nuestros vinos se elaboran con uva vendimiada exclusivamente dentro de la propiedad.

El cuidado de la materia prima

Todo un reto que obliga a extremar los cuidados de las viñas en el que no hay margen para el error. Obtener una materia prima de altísima calidad se ha convertido en un principio irrenunciable para todos aquellos que trabajan en la bodega.

Una propiedad con un microclima muy particular. Distinto dentro de la subzona de O Salnés. Y es que aunque Pazo Baión se localiza a apenas 10 kilómetros del océano atlántico, el clima es significativamente distinto al que, por ejemplo, se puede identificar en Cambados o Meaño.

Los montes que circundan la finca frenan numerosas lluvias al cabo del año. Incluso la diferencia de cota entre las parcelas más altas y bajas del pazo, de casi 100 metros, genera una diferencia en la maduración de la uva que exige de un tratamiento individualizado.

Un punto este en el que pone siempre el acento el prestigioso enólogo José Hidalgo.

A ese microclima tan extraordinario se une la poderosa presencia de un terroir que, de alguna forma, es la heredera de una tradición. De cinco siglos de cultivo de viñedos que se manifiestan hoy generosos.

Un resultado en el que pesa, y mucho, el tercer pilar que orbita alrededor del concepto albariños de pago: la sabiduría.

Efectivamente, los vinos de Pazo Baión no se podrían explicar hoy sin aludir al factor humano. A la experiencia y el conocimiento de un equipo de profesionales que desde el primer día comprendieron la auténtica dimensión del desafío que tenían ante sí.

Profesionales de ámbitos como la viticultura o la enología que miman hasta el más mínimo detalle. Que conocen cada planta, cada centímetro de la finca, cada matiz de la uva albariña… Que han entendido como nadie la singularidad de una propiedad conocida y admirada en los cinco continentes.

Y que han hecho del mundo del vino un trabajo de artesanía. Pura orfebrería.

Es así, a partir de la comunión entre terroir, microclima y experiencia, como se han forjado los albariños de Pazo Baión.

Un camino que se ha ido recorriendo de forma natural. Sin prisa pero sin pausa. Identificando y explotando el potencial de la finca hasta alumbrar tres elaboraciones excepcionales. Distintas. Cada una de ellas con una potente personalidad, otra de las señas de identidad de los vinos de pago.

Como Pazo Baión, la bandera del proyecto. El principio de todo. Una elaboración que destaca por su intenso perfume varietal. Un vino fresco y equilibrado en boca, de buena estructura y largo desarrollo con un final persistente muy aromático.

O como Pazo Baión Gran a Gran, esa maravilla que vino en el 2015. Un albariño pasificado que es producto de una vendimia artesanal, grano a grano, y de ese milagro que resulta de la pobredumbre noble.

Un vino que destaca en nariz por sus aromas florales y notas amieladas, además de frutas confitadas como la naranja. Y que en boca se manifiesta con un largo y suave final.

La epítome de todo este trabajo se alcanzó en el 2016 con el lanzamiento de Pazo Baión Vides de Fontán. Un albariño con 3 años de crianza que ha conquistado a la crítica sin remisión.

Una elaboración creada con la uva vendimiada en las parcelas más altas de la finca que destaca por su carácter varietal. También por la presencia de aromas de flores blancas, frutas de hueso y cítricos.

Un vino fresco y equilibrado con gran estructura, envolvente y mineral y de largo desarrollo en boca. Un albariño que rompe con la ortodoxia más clásica y que sorprende por su acusada personalidad.

En definitiva, tres albariños de pago que surgen de una idea inimitable. De un proyecto que no ha dejado de crecer desde su nacimiento.

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